Cuando por fin crees, caes. Cuando al fin
confías, te fallan, te hieren. Cuando quieres
aferrarte a algo, a alguien...se va. Muy lejos
de ti.
Te cuesta abrir los ojos. No quieres verlo,
no
quieres darte cuenta de que, de nuevo, otra
vez, te han dejado sola.
Nadie te
avisó, nadie te había advertido de que la vida
estaba llena de improvistos.
De idas y venidas.
De subidas y bajadas.
Pero poco a poco aprendes. Y, poco a poco,
aceptas y cedes antes la opción de que, no
todo, sea tan perfecto, tan ideal.
La perfección es efímera. Lo ideal es irreal.
Y, las verdades... duelen.
Es así como te juras y te prometes que no
dejaras ir, volando, más pétalos al viento. No
malgastarás más instantes en cosas,
acciones,
personas superfluas.
Y, tendrás claro que, a pesar de ser
primavera, siempre estarás al tanto, de
cualquier camino de lágrimas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario